
Todo cuanto le rodea ha sido valorado, incluso su trasero.
Leo con profunda estupefacción, aunque a estas alturas no sé porqué me extraño, que en una subasta del pasado sábado alguien adquirió un inodoro que perteneció al fallecido beatle John Lennon, por la nada despreciable cifra de 9.500 libras esterlinas, unos 11.600 euros al cambio, o casi 2 millones de las antiguas pesetas para los que como yo seguimos anclados en la calculadora.
La verdad es que será una adquisición excéntrica y críticable en los tiempos que corren, pero no sé porqué intuyo que el precio (o el valor mejor dicho), aumentará desmesuradamente y en pocos días con el dinero de una hipotética reventa se podrá alicatar un edificio entero. La vida es así. Cuando la crisis galopante afecta a las clases medias de todo el mundo, por no citar la pobreza insolventable de paises que parecen aparcados para siempre, alguien deja un sueldo anual medio de un españolito mileurista en un cagadero -ustedes dispensen-, que probablemente nunca más se destinará a su uso habitual, si es que alguna vez se dedicó a ello.
Y si para hacerme callar el propietario de tan pudiente enser, optara por darle una ubicación lógica en su hogar, y hacer sus necesidades escatológicas en él, espero que con lo pagado, y habiendo pertenecido a tan ilustres posaderas, haga bueno aquella frase tan sobada y tan leída en las puertas de los WC de bares y pubs venidos a menos, escritas en rotulador con letra trémula y a menudo obviando la horizontalidad propia de quien escribe incómodamente: “Caga a gusto, caga contento… pero caga dentro”.

Creo que esta vez, todos los que montaron la fiesta que el pasado sábado disfrutamos en Xert, han conseguido agotar mi capacidad de escribir adjetivos. Desde las ocho de la tarde en que los cabritos y la pata de ternera empezaron a voltear al calor del fuego, fueron muchas las emociones y la posibilidad de compartir con los amigos (los viejos y los nuevos), unas horas que desde luego tardaremos mucho en olvidar.








Ahora, Guti ha optado por seguir los pasos de ambos. Exportará el pim pam pim pam y hasta olvidará que Del Bosque sentó cátedra en el oriente Europeo. O no, quien sabe sí, condicionado por las características disciplinadas del país de acogida, sembrará sus mejores pases en el Beskitas, y las diez de la noche acompañará a los teletubbies turcos, sabiendo que dos millones y medio de euros anuales que entrarán religiosamente en su bolsillo, suponen mucha responsabilidad.



