Hace algunos años, algunos bastante, cuando salíamos de excursión con el colegio teníamos un grito de guerra que más o menos decía: Coca-cola asesina porque lleva cafeína, trinaranjus al poder. Queremos los donuts sin agujero, más conguitos en las bolsas…
Luego ya más granaditos nos dimos cuenta de que los donuts sin el agujero no hubieran sido lo mismo, aunque la coca-cola sí se ha inventado sin cafeína, los conguitos se terminan en un plis-plas, y el trina ha tenido un cierto auge gracias la moda de las dietas que ha desterrado el gas de los refrescos de nuestros organismos.

Lo bueno ha de mantenerse siempre
Viene a colación todo eso porque desde hace un tiempo PANRICO decidió envasar los donuts cotidianos, placer inevitable de desayunos frugales y meriendas, acompañados de café o cortado o incluso de batido de chocolate para aquellos que la lujuria de la dulzura sea pecado -venial- constante. Al principio creí que eso era consecuencia de una de esas leyes absurdas que los ociosos funcionarios del Ministerio de Sanidad, sacan de vez en cuando para justificar el abundante sueldo que cobran. Absurdo, en tanto el donuts lleva toda la vida siendo como es, y nadie se ha intoxicado a pesar de estar expuestos en bares y panaderías a veces de poca o ninguna higiene, y mezclados con las grasas de tortilla, bacon, pinchitos y otras sutilezas por el estilo.
Pero no. Todo fue un invento de alguna mentre brillante de la compañía, que probablemente habrá pasado a engrosar la lista del INEM, después de tan evidente fracaso. Los donuts en blister se encarecieron, perdieron frescura y sabor, hasta el punto que la empresa ha vuelto al sistema tradicional de la cajita de seis para que todo vuelva a su sitio. Y es que hay cosas que no han de cambiar. ¿O acaso el jamón no es mejor cortado al momento que envasado al vacio? ¿Alguien se imagina las maravillosas morcillas de Xert prensadas entre plástico? La sangría fría y recién hecha nunca podrá ser vencida por los sucedáneos en tetra-brik, así como la leche acabada de ordeñar.
Esperemos que se mantenga la tradición y que las generaciones venideras encorseten en sus incipientes dedos índices los donuts como siempre ha sido. Y que ningún pelagatos del tres al cuarto, sea de empresa o ministerial, altere aquello que funciona, vale más que se preocupen de aquello que no va, que es mucho.
Y esperemos que cuando esté a punto de coger el metro, no me tenga que llevar la mano en la frente y como el protagonista del anuncio decir: -”¡Anda, los donuts!” Y mucho menos como seguía el spot con un -”¡Anda, la cartera!” Porque en los tiempos que corren y en el metro probablemente me la habrán robado.
Etiquetas: Reflexions i pensaments
Només de vore´ls….la boca aigua!!!!….
Les botifarres envasades???? NO, MAI EN LA VIDA!!!!…AIXAMORADETES…, i en “esencia” a tot lo que les rodeja…
Tat que no?
jaja
t’han seleccionat el blog per a lo de bloguzz o ho has posat per amor al donut?
La meua afició a la bolleria industrial s’aferra a la meua panxeta, caxonda i incipient jajaja