Don Santiago López Quintana, -colegio catalán-, ha sido nombrado representante arbitral en la Federación Catalana de Fútbol, después de unas elecciones que ganó por un amplio margen y corroborando lo que ya muchos que hemos estado en el mundillo imaginábamos desde hace tiempo.
Parece que fue ayer, y ya han pasado quince años, cuando Santi cogió un silbato por primera vez. Fue en el campo del Besonense, (Calle Lluís Borrassa), en un partido de benjamines del ETP CLOT contra el XALOC. Días antes le ofrecí la posibilidad de hacerlo y me dijo, -”¿Sabes? Me encantaría ser árbitro de fútbol.
Pues al tajo. Le dejé un equipaje, un silbato y unas tarjetas -que no le hicieron falta-. Quedé fascinado por su capacidad de llevar una labor casi desconocida para él, y aunque no podía evitar alguna mirada furtiva hacia donde yo me ubicaba (mirada que yo devolvía con una sonrisa de aprobación), su trabajo fue muy bueno. Al terminar nos fuimos a comer y le dije…convencido: “Campeón… Vas a llegar más lejos que yo”.
La profecía se cumplió. Pero Santi no es alguien que comulgue con ruedas de molino. Y junto a muchos (la mayoría) de compañeros, de diversas categorías, no traga con la mafia y los poderes establecidos, no acepta a la gente apoltronada que está más pendiente de los ecos mediáticos de fichar un seleccionador retiradísimo del mundo del fútbol que de democratizar las instituciones haciéndolas útiles funcionales, y sobretodo lógicas. El señor Jordi Casals, sigue con la dictadura de sus predecesores e impone el presidente del Comité Técnico de Árbitros. El resultado ha sido más de 600 árbitros en huelga (cubiertos por el paraguas de un dia de permiso) y otros sancionados durante un mes por querer ser consecuentes, y querer elegir quien les ha de presidir. Es como si el alcalde Hereu quisiera decirnos a los barceloneses quien ha de mandar en nuestra escalera, (pongo al del 5º 2ª por real decreto). Santi, y sus compañeros luchan día a día por que su afición (hay que recordar que el arbitraje no es una profesión), y porque la persona que guía el barco de la calle Bruc sea aquél en quien ellos confían y creen, y no un mequetrefe nombrado a dedo.
Los resultados ahí están: Los árbitros le votaron mayoritariamente como nuevo representante en la Federación. Si el señor Jordi Casals tuviera un mínimo de dignidad, ya hubiese dimitido de su cargo. Porque él no quiere a los árbitros, para él son piezas de tetris que hay que encajar para ganar la partida. Pero no ha contado que los árbitros se caracterizan por su tesón, su fuerza y su entrega, por mucho que tradicionalmente se les vea como el malo de la película del deporte.
Ánimo chicos, este árbitro retirado que firma estas palabras, estará siempre a vuestro lado para lo que haga falta.
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Y confesados